Las banderas tibetanas de oración (Lung-Ta) tienen un poder excepcional para mejorar tu calidad de vida (karma), la protección de nuestro hogar y la activación de la fortuna y la buena suerte. Así pues, es difícil no alegrarse ante la imagen de los banderines de colores que reflejan bendiciones y manifiestan aquello que es apropiado, la motivación altruista (Bodhichitta), la intención de un Bodhisattva de poder elevar la energía del viento a favor de la compasión y la bondad para cada ser viviente que nos rodea en este mundo.
La cultura tibetana señala el origen del caballo de viento en el Bon o Bon-Pos (chamanes hechiceros), la religión autóctona del Tíbet, que existe desde antes de la llegada del Buddhismo. El Buddhismo fue introducido en el Tíbet en el año 800 D.C. (era actual) por Padmasambhava, y cuando se mezcla con la religión Bon, adopta las emblemáticas banderas de oración, que representan a las cinco familias de Buddhas y los cinco elementos. El azul = espacio, el blanco =agua, el rojo = fuego, el verde = aire y viento, el amarillo = tierra.

Las banderas tienen dibujado en el centro un caballo, que en su espalda porta las tres joyas en llamas: el Buddha (estado de iluminación), el Dharma (las enseñanzas) y la Sangha (la comunidad), rodeado de veinte mantras y plegarias propicias, cada uno dedicado a una deidad, que se exponen al exterior para que el viento lleve las vibraciones benéficas en su recorrido. Tradicionalmente son de cinco colores: el azul y el verde para la actividad, el blanco para las obstrucciones y los obstáculos, el rojo para la energía, el amarillo para la riqueza y la longevidad.

Las combinaciones de las banderas de oración se ordenan en función de los cuatro factores que determinan la vida positiva de una persona: la longevidad, el mérito acumulado por el buen karma, el poder y la suerte; esto armoniza y equilibra sus cinco elementos internos y los cinco elementos externos. En cada una de las cuatro esquinas de la bandera está dibujado uno de los cuatro animales de poder: la garuda, el dragón, el tigre y el león, protectores de los temores. El león blanco simboliza el espantar la voluntad contaminada o intenciones del mal: El dragón simboliza el alejamiento de diferentes peligros del cielo, rayos o tormentas. El tigre simboliza el éxito en cada paso de la vida, sin obstáculos o peligros.

Cuando las banderas de oración se despliegan en días auspiciosos, una ofrenda multicolor brilla desde lo más alto de los árboles, activando la mente y el corazón de las personas en busca de bienestar y felicidad. Los días auspiciosos son: el domingo, el lunes, el jueves y el viernes, así como los momentos cruciales del ciclo vital, tales como nacimiento, matrimonio y deceso.

El izado de banderas es una constante en muchas de las mesetas del Tíbet. Los buddhistas tibetanos han colocado durante siglos las banderas, dándole la oportunidad al viento de moverlas. El viento es considerado una expresión altruista de nuestra mente, y el caballo, la fortuna y la suerte.

El viento y el caballo simbolizan el poder de la fuerza y son vehículos naturales de movimiento. El caballo transporta formas materiales, y el viento, formas etéreas. De esta manera, el caballo de viento Lung-Ta transmite las bendiciones y buenos deseos a quien los necesita.

Maestra Elena Annette Pereyra

(Karma Kunga Drölma)