No se trata de dejarlo todo y vivir sin ataduras, sino más bien de ajustar los aspectos básicos de nuestra vida para mejorar nuestra experiencia en ella.

El movimiento slow nació en Italia en los años 80, en el ámbito de la alimentación y como respuesta a la invasión de McDonald’s que estaba experimentando Europa, sin embargo, pronto se extendió a otras esferas y terminó abarcando el trabajo, el sexo, el ocio y la vida en general; así es como nació el concepto slow life, según explica Alejandra Rodriguez, escritora y coach espiritual.

Aunque muchos de nosotros nos sentimos instantáneamente atraídos por la idea de reducir la marcha, alejar el estrés y disfrutar más de la vida, la realidad es que nuestra primera reacción es decir “pero, ¿cómo? Y es que la idea nos seduce, pero cuando echamos un ojo a la agenda la puesta en práctica se nos antoja imposible.

Precisamente a esa primera reacción es a la que @spiritualwoman intenta dar respuesta en su libro ‘Slow Life, Guía práctica para un auténtico cambio de vida’. En él repasa muchos de los aspectos que debemos tener en cuenta a nivel de cuerpo, mente y espíritu, para poder echar el freno un momento, analizar qué estamos haciendo con nuestra vida y decidir qué ajustes queremos hacer para mejorar nuestra experiencia en ella. No se trata de dejarlo todo y vivir libre de responsabilidades y ataduras (aunque quizás también funcionaría). La propuesta es más bien revisar aspectos tan básicos y cotidianos como la alimentación, el descanso, la comunicación, las relaciones de pareja y nuestra consciencia gratitud, por ejemplo.

La slow life requiere de nosotros ganas de cambiar. Por eso, muchos nos sentimos llamados a ello después de una mala época o una crisis de ansiedad. La realidad nos da una buena bofetada y caemos en la cuenta de que llevamos algún tiempo sin prestar atención a aquello que nos rodea. Esa es la famosa sensación de que la vida está pasando por delante de nuestras narices y no nos estamos enterando de nada.

Si sientes que todo va demasiado deprisa y que te estás perdiendo momentos preciosos con tu familia, sientes que el trabajo y las obligaciones te tienen absorbida, estás saturada de redes sociales y no sabes por dónde empezar tu cambio, ¡aquí van algunas ideas!

  • Revisa el concepto del peso ideal, deja de buscarlo ¡porque no existe!
  • Cuida tu descanso tanto como cuidas tu actividad, ¿cuántas horas duermes? ¿Cómo es la calidad de tu sueño? ¿Te permites momentos de no hacer?
  • ¿Cómo andas de estrés? Trabaja la aceptación y la gratitud, ambos conceptos ayudarán a gestionarlo mejor.
  • Cuida tus relaciones. No solo las relaciones con los compañeros de trabajo, con tu pareja o con tu suegra, cuida también tu relación contigo misma.
  • Practica la atención plena en todo lo que ocurre, tanto fuera como dentro de ti.
  • Constrúyete una buena base de motivación y haz las cosas con amor.
  • Procúrate una paz interior estable que te permita gestionar tus emociones desde la calma.
  • Trabaja tu autoestima autoconfianza y, definitivamente, ¡conócete a ti misma!

A veces no sabemos muy bien cómo reconfigurar nuestra vida, pero no resulta difícil si contamos con pequeñas directrices, Si te llamó la atención el yoga, te sientes atraída por la meditación y estás empezando a echar de menos un cambio de perspectiva, la coach Alejandra Rodríguez te lanza un mensaje: ¡Únete al movimiento!

Fuente: Mujer Hoy